En esta oportunidad, me gustaría dar vuelta el tablero e intentar algo un poco diferente. Algo que quizás te haga adoptar una nueva perspectiva y pensar las cosas desde un lugar que nunca antes consideraste. Algo que te motive lo suficiente como para poner manos a la obra y ponerte en acción.
Primero, quiero que pienses cuándo fue la última vez que viste a una mujer muy atractiva. Y me refiero a una mujer MUY atractiva… Querías acercarte a ella y hablarle, pero por una razón cualquiera no lo hiciste. Tomate el tiempo necesario para imaginarla e imaginar la situación. No me voy a ningún lado, así que hacelo con tranquilidad.
Bien. Ahora, dejame que te pregunte algo: ¿Alguna vez te detuviste a pensar, uno o dos días después de que esto sucedió, dónde podría estar esta mujer en particular, o qué podría estar haciendo?… ¿Alguna vez pensaste cómo fue el resto de su día luego de pasar caminando al lado tuyo?… ¿Acerca de los diez o veinte hombres que también la vieron ese día y tampoco tuvieron el coraje para hablarle?… ¿o en los dos o tres que sí lo hicieron y en los viejos y trillados “wow, qué hermosa sos” que pronunciaron?… ¿en el, más que probablemente, ABURRIDO trabajo al que se dirigía?…
¿Alguna vez consideraste que podría ser util tomarse un poco de tiempo y pensar cómo sería, para una mujer atractiva, ir caminando por la vida mientras casi todo hombre que te ve se enciende con una mirada “wow”?… mmm… ¿Qué te parece que podríamos deducir si nos tomáramos un par de minutos para explorar cómo es la vida privada de una mujer atractiva?. Seguramente llegaríamos a conclusiones como las siguientes:
Lee el resto de este artículo »

Un hombre puede autoconvencerse y “hacerse la cabeza” por más de una hora para poder animarse a caminar hacia una mujer, pero cuando llega el momento de hacerlo, TODO cambia. El ritmo cardíaco se dispara, la respiración se acelera, los ojos se balancean de un lado al otro, pensamientos de rechazo llenan la mente y eventualmente la presión se vuelve demasiada para soportarla. La mayoría de los hombres encuentran este estado tan terrorífico, que simplemente deciden olvidarse de acercarse a la mujer, sólo para acabar con su sufrimiento.