El bueno, el malo y el sexy
Miercoles, 12 de Noviembre de 2008De todas las mujeres atractivas que conocés, ¿cuántas han salido con un “bruto”?… No sé ustedes, pero en mi caso son la gran mayoría. Casi todas las mujeres dicen que quieren un tipo “bueno” y atento, pero si les preguntan cuánto tiempo salieron con el último tipo bueno que conocieron, les dirá seguramente “3 o 4 citas”. Pero pregúntenle cuánto salieron con el último “bruto” y probablemente les digan “años” o “¡todavía estoy saliendo con él!”
Hay algo en este tipo de hombres que las lleva a hacer locuras. He visto a mujeres abandonar sus familias, amigos y carreras para ir detrás de un “bruto”, cerrándose a todos los que le dicen que siga adelante y lo deje. ¡Incluso a sus mejores amigos!
No es ningún secreto. Los “brutos” son para las mujeres como la comida chatarra, y los tipos “buenos” son más bien como la comida sana o dietética. Las mujeres tratan de comer sano. Quieren comer sano. Pero cuando van de compras, siempre vuelven con comida chatarra.
¿Qué es lo que hace que las mujeres se vuelvan locas por estos tipos? ¿Cómo hacen ellos para atraer a las mujeres? ¿Para hacer que los elijan a ellos en vez de a otros que al parecer serían mejores para ellas? ¿Para hacer que las mujeres se vuelvan adictas a ellos al tiempo que se comportan como unos completos idiotas?

Asumo que si has leído hasta acá, entonces te sientes identificado con esto. Probablemente te veas a vos mismo como más inteligente que el promedio. Sabés que sos un poco diferente que el resto de los hombres. Casi con seguridad, te diste cuenta desde muy chiquito que veías las cosas de manera distinta y pensabas diferente que tus compañeros en la escuela. Y seguramente te diste cuenta de que tu inteligencia te da una ventaja muy poderosa por sobre los demás en casi todos los aspectos de la vida: casi siempre tenés razón.
Bueno, después de darme la cabeza contra la pared unas cuantas veces, de tratar todo tipo de locuras “lógicas”, finalmente tuve la “brillante” idea de comenzar a estudiar a los tipos que eran “naturalmente” buenos con las mujeres. Y descubrí que se puede no ser muy inteligente y ser exitoso con las mujeres al mismo tiempo. También aprendí que se puede ser muy inteligente y muy exitoso con las mujeres.