El miedo al rechazo es peor que el rechazo
Domingo, 30 de Noviembre de 2008Todos los hombres odian el rechazo. Y no, no estoy diciendo que no les guste la idea del rechazo o que desearían que no suceda. Realmente lo odian. La sola idea de acercarse a una mujer y que te rechace, produce casi instantáneamente en los hombres una sensación similar a las náuseas, se cierra la boca del estómago y sienten, literalmente, una horrible combinación de nervios y confusión.
Un hombre puede autoconvencerse y “hacerse la cabeza” por más de una hora para poder animarse a caminar hacia una mujer, pero cuando llega el momento de hacerlo, TODO cambia. El ritmo cardíaco se dispara, la respiración se acelera, los ojos se balancean de un lado al otro, pensamientos de rechazo llenan la mente y eventualmente la presión se vuelve demasiada para soportarla. La mayoría de los hombres encuentran este estado tan terrorífico, que simplemente deciden olvidarse de acercarse a la mujer, sólo para acabar con su sufrimiento.
La tentación de “seguir de largo” es tan grande porque, del mismo modo que el nerviosismo intenso se dispara desde el mismo instante en que se decide actuar, desaparece al momento en que se decide “mejor lo olvido y sigo de largo”. Elegir seguir de largo, conlleva a la gratificación instantánea de desaparición de la sensación de nervios. La mayor parte del tiempo, algo así como el 99% de las veces, los hombres eligen simplemente seguir de largo. Se dan por vencidos antes de haber comenzado.


